Secuestrado!

La noche del sábado 20 de diciembre, justo presto a descansar luego de todo un dí­a de celebración a la antesala de mi cumpleaños y celebrando el mismo día otro evento importante, un familiar muy cercano a mi, se vió alertado por una llamada telefónica realizada a medianoche en la que le advertían que me habían secuestrado y solicitaban recompensa. No pretendo contar los detalles de la negocioación, porque lo que viene es más interesante.
Por mala suerte para mi familia, los detalles narrados por el delincuente que se comunicó con mi familiar ví­a telefónica, coincidían con mi descripción, número de teléfono y conocimiento de que yo me encontraba en un local privado celebrando una fiesta esa misma noche. Aquello complicó las cosas e hizo suponer a la mitad de mi familia que mi secuestro era real, pero ha alguien se le ocurrió llamar a mi casa, llegando a certificar que me encontraba en buenas manos y tomando un descanso.

Las circusntancias no pasaron a mayores, pero este hecho se está haciendo muy común en el Perú sobre todo las estafas telefónicas que ya tienen miles de denuncias y no he visto una solución precisa o penas severas para pararlas.

Esto además me ha hecho reflexionar sobre lo vulnerables que somos los que participamos abiertamente de Internet y dejamos/confiamos nuestros principales datos de contacto en blogs, redes sociales y otras comunidades. Por ello he decidio reducir la exposición de mi información personal, teniendo en contra que puedo perder un potencial cliente que desee contactarse conmigo, pero la seguridad personal está de por medio.

A tener cuidado y a denunciar hechos como estos.

Comente