Falta un “Mea culpa” en Latinoamérica

Mientras peruanos, chilenos, colombianos, ecuatorianos, venezolanos, etc, somos testigos de que en la mayoría de nuestros países latinoamericanos se ha generalizado una carrera política absurda basada en culpar de todas nuestras carencias y atrasos a Estados Unidos y otros países todopoderosos; en lugar de trabajar para insertarnos en una economía global o practicar políticas económicas que nos lleven al siguiente nivel de crecimiento como lo están haciendo ahora China y Luxemburgo a pesar de sus pasados.

Es inconcebible que aún existan mandatarios que dominan a asus pueblos bajo la retórica “anti-estadounidense” llenándolas de excusas por la falta de crecimiento económico y social, que sólo sirven para tapar los vacíos y la poca inteligencia de señores que se creen fundadores de Latinoamérica o la reencarnación del nuevo Inca o el nuevo Simón Bolívar – ¡Qué personajes nos han tocado eh!.

Pero esto no es exclusivo de algunos mandatarios si no que en complicidad con sus pueblos, muchos siguen viviendo de laureles y victorias históricas del pasado  – que quede claro que es importante resaltar y re-valorar nuestro pasado – sin embargo eso no nos debería limitar para el crecimiento futuro.

Creo que conviene dar lectura a este interesante artículo de Andrés Oppenheimer, quién nos cuenta algunos detalles de la pasada Cumbres de las Américas, en Trinidad y Tobago y donde la figura indiscutible fue el presidente costarricense, y premio Nóbel de la Paz, Oscar Arias,  que transmite y comparte el mismo pensamiento que yo y seguramente muchos otros latinoamericanos cansados de excusas y pretextos para no avanzar. Aquí un extracto de su charla:

“Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad. También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

[ver discurso completo]

Soy joven, y entiendo que mi futuro, el de mi familia y amigos no deberían caer en manos de individuos que “pregonadores de la verdad absoluta” nos intenten dirigir y subordinar. ¿En lugar de buscar culpables no deberíamos ocuparnos en “trabajar”?, pero definitivamente lo primero es más sencillo, barato y creíble muchas veces.

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